La dieta alcalina: ¿mito o realidad?

La llamada dieta alcalina, ha ganado popularidad rápidamente en los últimos años. Muchas Webs la promocionan y existen diferentes libros y publicaciones que sobre cocina y recetas alcalinas. Al mismo tiempo, han salido también a la palestra numerosas voces que la critican y la consideran un simple “invento”.

¿Pero en qué consiste realmente la dieta alcalina? ¿Tiene algún fundamento lógico o científico? ¿Puede beneficiarte o, por el contrario, ser incluso perjudicial para tu salud?

En este post te daremos todas las claves.

La teoría de la alimentación alcalina o ácida explicada de forma simple

La llamada dieta alcalina se basa en la hipótesis que los alimentos que consumes pueden influir en el equilibrio ácido-alcalino de tu cuerpo.

La teoría sostiene que, cuando quemas las calorías de los alimentos que consumes, queda un residuo. Dependiendo del tipo de alimento, este puede ser ácido o básico (alcalino).

Si el resto es ácido, se producirá una acidificación de tu organismo, mientras que si es básico este se alcalinizará. También existen alimentos neutros, que no inclinan la balanza en ninguna de las dos direcciones.

La teoría de la alimentación alcalina sostiene que un medio excesivamente ácido es uno de los principales responsables de un buen número de enfermedades como:

  • Arteriosclerosis
  • Cáncer
  • Osteoporosis
  • Enfermedades degenerativas
  • Aumento de peso

Veamos un poco más en qué se sustenta esta afirmación.

El pH y el equilibrio ácido-alcalino

El nivel de acidez o alcalinidad de nuestro cuerpo (y sus diferentes órganos) se mide por el nivel de pH, que se mueve entre valores del 0 al 14. Se considera que los valores inferiores al 7 son ácidos y los superiores básicos (alcalinos). El valor 7 sería neutro, ni ácido no alcalino.

Seguramente habrás oído hablar del pH neutro en relación a geles de baño o jabones. Esto es porque un producto neutro no alteraría el pH natural de nuestra piel.

Ahora resulta que el nivel del pH de nuestro cuerpo no es uniforme. Si bien domina el medio alcalino, existen órganos determinados como el estómago, el intestino grueso, partes del intestino delgado y la vagina, que son eminentemente ácidos.

Esto tiene su lógica, ya que las bacterias probióticas que viven en nuestro intestino y zona genital necesitan de un medio ácido para vivir.

Por otro lado, nuestra sangre es ligeramente alcalina, con valores de pH entre 7.35 y 7.45. Si los valores en sangre cayeran por debajo de 7.35, las consecuencias serían muy graves.

Podría producirse incluso la muerte si no se trata inmediatamente. Esto se conoce como acidosis.

Los peligros de una dieta ácida

¿Cómo deriva entonces una acidificación excesiva del cuerpo en todo tipo de enfermedades, según la teoría de la dieta alcalina?

La clave estaría en la forma en la que nuestro cuerpo elimina los residuos ácidos creados por una alimentación inadecuada. Al tener estos un efecto corrosivo sobre nuestras células, primero necesitan ser neutralizados. Después podrán ser excretados a través de la orina.

Nuestro organismo también tendrá que evitar que la sangre se acidifique a toda costa, puesto que de lo contrario se produciría la acidosis y el colapso general.

Esto lo consigue por medio de sustancias alcalinas disponibles en el cuerpo, que desactivan los ácidos, como el bicarbonato de sodio. También a través de determinados minerales como el Calcio y el Magnesio.

El problema es que, si consumimos alimentos ácidos en exceso, el cuerpo no tendrá disponible una cantidad suficiente de estas sustancias y minerales. Tendrá entonces que tirar de sus “reservas estratégicas” que se guardan en huesos, dientes, pelo, órganos o incluso en la sangre.

Consecuencias graves

La consecuencia es que estos minerales ya no estarán entonces disponibles para sus funciones habituales. Y esto se traducirá inevitablemente en problemas de salud generales derivados de estas carencias (osteoporosis, caída del cabello, caries, etc.).

También se resentirá el sistema digestivo y la flora intestinal. Esto podría conducir a todo tipo de enfermedades degenerativas o incluso causar cáncer. Esta problemática ya la tratamos en nuestro post sobre la microbiota intestinal y los probióticos.

Los defensores de la dieta alcalina además sostienen, que el cáncer prolifera sobre todo en un medio ácido. Por ello, una acidificación crónica sería el caldo de cultivo perfecto para esta enfermedad.

Pero también los órganos como el riñón se vería afectados negativamente, pues tendrían que trabajar hasta la extenuación ayudando a eliminar todo ese ácido.

Una dieta ácida así mismo fomentaría la obesidad. El cuerpo, al no poder eliminar rápidamente tanta cantidad de ácidos, crearía “cordones sanitarios” de grasa, para proteger los órganos de estos residuos corrosivos.

Alimentos alcalinos vs ácidos

¿Cuáles son entonces los alimentos que se deben tomar en una dieta alcalina y qué otros tienen efectos acidificantes? En general podríamos hacer el siguiente resumen.

  • Alimentos acidificantes: alimentos animales (carne, pescado, lácteos, huevos), cereales, azúcares.
  • Alimentos alcalinos: frutas, verduras.
  • Neutros: legumbres, frutos secos (naturales), aceites prensados en frío.

Debes tener en cuenta que esta lista está muy simplifcada. Puede haber, por ejemplo, legumbres que se consideren alcalinas, frutas ácidas, etc.

Existen publicadas multitud de tablas de alimentos ácidos y alcalinos, aunque la información que incluyen no es tampoco uniforme. Para hacerte una idea, puedes ver un ejemplo en esta Web o esta otra.

Debes tener en cuenta que no todas las dietas alcalinas se hacen de la misma forma. Algunas recomiendan no tomar en absoluto alimentos ácidos.

Otras permiten la inclusión de cantidades moderadas de algunos alimentos ácidos específicos que no consideran perjudiciales (por ejemplo los frutos secos).

Es decir, se prescribiría una alimentación mayoritariamente alcalina (70% a 80%) con una ingesta moderada de alimentos ácidos (20% a 30%), dando preferencia a los más sanos entre los ácidos.

Estas diferencias parecen deberse a que las dietas más severas están destinadas como “terapia de choque” temporal, para reducir la acidez general del organismo. Las restantes estarían pensadas para un mantenimiento a largo plazo.

Posturas críticas con la dieta alcalina

Como en todo, la dieta alcalina también tiene un buen número de detractores. Estos, básicamente esgrimen los siguientes argumentos:

  • No se ha podido demostrar con evidencias científicas claras que la teoría de la dieta alcalina es real. Aunque se acepta que algunos alimentos crean residuos ácidos o alcalinos en nuestro cuerpo.
  • La alimentación no tiene en realidad influencia sobre el equilibrio ácido-básico del cuerpo, ya que este se autorregula. El pH de la sangre no se modifica a través de la alimentación.
  • La acidez se neutraliza mediante iones de bicarbonato que producen nuestros riñones, generando dióxido de carbono (que expulsamos por la boca) y agua, que eliminamos por la orina. Por lo tanto, no existe el supuesto “robo” de minerales que defiende la hipótesis de la dieta alcalina.
  • Aunque el cáncer efectivamente se desarrolla más en un medio ácido, son las propias células cancerígenas las que crean ese medio. No se están aprovechando, en realidad, de una acidez excesiva en el organismo.
  • Muchas bacterias fundamentales para nuestra flora intestinal (como las lácticas) viven en un medio ácido. Esto permite controlar hongos y otros patógenos, los cuales proliferan mejor en medios alcalinos. La teoría de la dieta alcalina ignora este hecho y asegura justamente lo contrario.
  • Existen pueblos en el mundo que siguen una dieta de corte ácido y a pesar de ello no tienen una incidencia mayor de enfermedades que otros que tienen una alimentación preminentemente alcalina.

¿Quién tiene razón?

Parece claro que, efectivamente, el pH de la sangre no se altera sustancialmente por la alimentación. No obstante, esto también se podría justificar con el argumento de los partidarios de la dieta alcalina de que esto no se produce, porque se compensa la acidez con los minerales presentes en el cuerpo.

También es cierto que los riñones tienen la función de eliminar los ácidos, motivo por el cual el pH de la orina sí se modifica cuando comemos alimentos ácidos.

Por otro lado, también se relaciona una ingesta excesiva de proteínas animales con cálculos renales y otros problemas. ¿Podría esto estar relacionado con una sobrecarga de nuestro principal órgano responsable de depurar los ácidos?

Parece razonable pensar que, defender que la mayoría de las enfermedades graves se gestan principalmente por un único factor, sería cuanto menos aventurado.

A estas alturas está claro que existen otros como, por ejemplo, una flora intestinal dañada. Paradójicamente, las principales bacterias responsables del buen funcionamiento de esta viven en un medio ácido.

Es indudable, por otra parte, que existen muchas personas que afirman que su salud ha mejorado con la dieta alcalina. ¿Pero esto se produce realmente por la reducción de la acidez?

¿O simplemente porque han modificado su alimentación incluyendo un mayor porcentaje de frutas y verduras y eliminando otros alimentos que son insanos?

Con las pocas evidencias científicas que existen al respecto, es difícil poder tomar un claro partido por una de las dos argumentaciones.

¿Entonces, me conviene una dieta alcalina?

Independientemente de que sea correcta la hipótesis o no, hay que reconocer que, muy al contrario que otras dietas de moda, la dieta alcalina se parece mucho a lo que entendemos por una alimentación saludable. Al menos si se realiza con moderación.

Incluye frutas y verduras, recomienda evitar los productos procesados y los azúcares y reduce el consumo de derivados animales. Están bien vistas las legumbres y los frutos secos se pueden tomar con moderación.

Por ello, no hay realmente nada que desaconseje que practiques esta dieta (dentro de parámetros razonables), si te apetece intentarlo. Ayudará a tu salud, tanto si es verdad la teoría de la alcalinidad, como si no.

Si te ayuda a cortar con los alimentos insanos y procesados, habrá cumplido de sobra su propósito.

¿Tienes experiencia con la dieta alcalina, la has practicado, o quieres compartir tu opinión con nosotros? ¡Entonces no dudes en dejarnos un comentario!

Comentarios

2 comentarios Escribir un comentario
  1. Teresita Pertot 06/11/2020

    Muy buena nota, hasta ahora la más equilibrada que leí. Dentro de las que no tienen demasiado fundamentos científicos. Neutra y objetiva.

  2. Oscar Alcalina 31/07/2020

    Buen artículo, seguiré leyendo, saludos.

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