Con la llegada del otoño, en muchos lugares de nuestra geografía comienza la temporada de recogida de las setas. Por ello, nos ha parecido un buen momento para ocuparnos un poco más de cerca de estos pequeños manjares, tan apreciados en las cocinas de medio mundo.

Sin embargo, las setas son mucho más que una experiencia gastronómica. En realidad, podríamos considerarlas como un superalimento, ya que vienen cargadas de vitaminas y minerales. Además, se les atribuyen numerosos beneficios para la salud. No en vano muchos pueblos, especialmente los asiáticos, las han utilizado durante siglos con fines medicinales.

En este post, vamos a explicarte en detalle cuáles son las propiedades de las setas y cómo pueden beneficiar a tu salud.

Qué son las setas

Podríamos decir que las setas son un ser vivo a medio camino entre las plantas y los animales. Por un lado, al igual que un vegetal, están unidas al suelo. Sin embargo, no realizan la fotosíntesis, sino que respiran y se alimentan de materia orgánica, de forma parecida a los animales.

Sus células no se construyen a base de celulosa como las plantas, sino de una sustancia llamada quitina, que es similar al material del que está hecho el caparazón de algunos insectos.

Las setas pertenecen a la familia de los hongos, en la que encontramos criaturas tan dispares como el moho que se forma en el baño, los hongos de los pies o los que dan sabor a determinados quesos. Algunos resultan dañinos o incluso mortales para nosotros, mientras otros, como aquellos a partir de los que se sintetiza la penicilina, nos pueden salvar la vida.

Pero el post de hoy lo vamos a dedicar a las setas comestibles. Estas no sólo se recogen cuando es temporada, sino que podemos disfrutarlas todo el año gracias al cultivo.

Propiedades de las setas

Como ya hemos comentado, las setas pueden aportarte muchos beneficios para tu salud. Veamos algunas de sus propiedades destacadas:

  • Contienen proteínas de alta calidad, incluyendo todos los aminoácidos esenciales.
  • Nos aportan fibra alimentaria, beneficiosa para la flora bacteriana y que ayuda a regular el tránsito intestinal.
  • Son muy bajas en grasas y tienen efectos saciantes, por lo que pueden contribuir a controlar el peso corporal.
  • Proporcionan importantes vitaminas, principalmente de la familia B, pero también A, C y D.
  • Son ricas en minerales, especialmente en cobre, selenio, potasio, hierro y zinc.
  • Tienen efectos antibacterianos, ayudando a combatir eficazmente las infecciones.
  • A muchas de ellas, se les atribuyen propiedades anticancerígenas.
  • Determinadas variedades activan el sistema inmune, mejorando nuestras defensas.

Aunque muchas de estas características beneficiosas son comunes en casi todas las setas, vamos a fijarnos un poco más en detalle en las virtudes particulares de cada una.

Tipos de setas comestibles

Existen literalmente miles de tipos de setas comestibles y sería imposible cubrirlas todas en este post. Sin embargo, queremos al menos destacar aquellas que se pueden encontrar de manera habitual en tiendas y supermercados, bien porque son de cultivo o porque su recolección es muy popular.

Boletus

Una de las setas culinarias más apreciadas, por su delicado sabor. Es una de las pocas variedades ampliamente disponibles que no es posible cultivar, por lo que se encuentra sobre todo en la temporada de setas (otoño). El resto del año se puede adquirir congelada o deshidratada.

El boletus proporciona sobre todo vitamina B y minerales tan importantes como hierro potasio, zinc y fósforo. Este último es fundamental para fortalecer los dientes y los huesos. Es una de las setas con más cantidad de proteína de buena calidad y su alto contenido en agua la hace ideal para incorporarla en dietas de adelgazamiento.

Seta de cardo

Es uno de los tipos de hongos más populares en nuestro país. Se la considera beneficiosa para el sistema circulatorio, contribuyendo especialmente en la reducción de la presión sanguínea. Es rica en antioxidantes naturales y vitaminas de la familia B. También aporta yodo, el cual es fundamental para regular el sistema tiroideo.

Champiñón

Sin duda el tipo de seta más habitual en nuestras cocinas. Se cultiva desde el sigo XVII. Existen varios tipos, aunque los más populares son el champiñón blanco y el portobello.

Contiene proteínas de alta calidad y se le atribuyen efectos anticancerígenos y la capacidad de reducir la presión sanguínea. Proporciona buenas cantidades de vitaminas A, B y E, así como de potasio. Es una de las pocas variedades que también se pueden consumir crudas.

Seta de ostra

Otro hongo muy popular. Por su gran tamaño y carnosidad es a menudo utilizado como sustituto de la carne en dietas vegetarianas.

Según algunos estudios, parece contribuir a la reducción del colesterol y los triglicéridos. También resulta beneficiosa para la flora intestinal y la prevención de algunos cánceres relacionados con el sistema digestivo.

Así mismo, en determinadas culturas se ha utilizado tradicionalmente para aliviar dolencias musculares y de las articulaciones, como la ciática o la gota. Por último, destaca su aporte en vitamina D.

Reishi

La seta Reishi es un hongo algo diferente a los demás comentados en este post, ya que principalmente se utiliza con fines medicinales. Esto se debe a que reúne propiedades excepcionales, conocidas ya en la antigua medicina tradicional china desde hace milenios.

La Reishi destaca especialmente por considerarse muy eficaz en la prevención de todo tipo de cánceres. Según parece, fomenta la producción de las llamadas “céluas T”, las cuales tienen un papel fundamental en la eliminación de los tumores cancerígenos.

Se le atribuyen también efectos positivos sobre el sistema inmune, ya que mantiene a este en un estado de alerta. Esto permite que combata más eficazmente las enfermedades.
La seta reishi es, así mismo, antiinflamatoria, antioxidante, tiene una función protectora sobre el hígado y ayuda a combatir el estrés y la ansiedad.

Shiitake

Este hongo de origen asiático es uno de los más cultivados y, en los últimos años, está disponible en muchos supermercados. La seta shiitake es conocida por tener efectos antibacterianos y antioxidantes. También se le han atribuido propiedades anticancerígenas, especialmente en relación al cáncer de útero.

Es una de las setas que aportan mayor cantidad de hierro, por lo que es está indicada para personas con anemia.

Incluye las setas en tu menú

Con este repaso a los principales tipos de setas culinarias, queda patente la gran variedad de beneficios para la salud que pueden proporcionarte. Por ello, es más que recomendable que las consumas con frecuencia.

Lo ideal es que las incluyas en tu menú al menos dos o tres veces por semana, pero siempre en cantidades moderadas. La quitina, de la que están hechas sus células, es un hidrato de carbono relativamente difícil de digerir, por lo que no conviene que consumas grandes cantidades de una sola vez.

Excepto el champiñón, que se puede tomar macerado en ensaladas, conviene saltear o cocer las setas frescas. Las secas deben ser remojadas previamente y el agua de remojo resulta ideal para utilizado como base para sopas o caldos, por su gran sabor.

Ahora que estamos en temporada, además puedes aprovechar para degustar variedades que no son tan habituales el resto del año. Sólo es importante que estas siempre procedan de fuentes confiables, ya que no son infrecuentes los casos de envenenamiento por parte de recolectores inexpertos.

En cualquier caso, siempre tendrás disponible una buena selección de setas de cultivo, que harán las delicias de tus platos, a la vez que te ayudan a cuidar de tu salud.

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