Desde la antigüedad, las algas han sido un alimento tradicional en muchas culturas. De hecho, incluso hoy en día, en algunos países asiáticos como Japón siguen ocupando un lugar privilegiado en el menú.

También en algunas zonas costeras europeas, hasta hace no tanto tiempo, era habitual preparar diferentes plantos con estos vegetales del mar. Sin embargo, esta costumbre se ha ido perdiendo con el paso de los años.

Es sólo en fechas recientes que las algas se han vuelto a poner en valor y están empezando a aparecer, tímidamente, en herbolarios y algunos supermercados. El motivo de este regreso son sin duda sus extraordinarias propiedades nutricionales, las cuales analizaremos en el post de hoy.

Qué son las algas

Las algas son organismos vegetales parecidos a las plantas terrestres, aunque con una estructura más simple. Aun así, también realizan la fotosíntesis y producen oxígeno a la vez que eliminan CO2. Se calcula, de hecho, que alrededor del 50% del oxígeno que respiramos procede de las algas marinas.

Algunos expertos aseguran que podrían existir más de 500.000 tipos diferentes de algas, aunque son muy diferentes entre sí.

Las hay de agua dulce y de salada. Encontramos desde micro-algas, formadas por una sola célula, hasta macro-algas con hojas, tallo y raíz. Estas últimas pueden alcanzar longitudes de hasta 50 metros y formar auténticos bosques submarinos.

Sin embargo, todavía se ha investigado relativamente poco sobre ellas y sólo se utilizan en cocina alrededor de 50 tipos.

Propiedades de las algas

¿Pero por qué ha surgido este repentino interés por estas “verduras” del mar? La clave parece encontrarse en el medio en el que viven.

El suelo marino es rico en nutrientes, ya que en él se deposita todo tipo de materia orgánica. Así mismo, el agua salada contiene un buen número de minerales, los cuales son absorbidos y acumulados por las algas en concentraciones muy altas. Esto las convierte en un auténtico “superalimento”.

Veamos algunas de sus principales propiedades.

  • Concentran cantidades muy importantes de calcio, hierro y yodo
  • También contienen otros minerales importantes tales como zinc, magnesio, cobre y potasio.
  • Aportan vitaminas de los tipos A, B, C, D, E y K.
  • Contienen enzimas beneficiosas y ácidos grasos Omega 3.
  • Son una fuente de proteínas de calidad.
  • Sus carbohidratos son complejos, similares a los de los productos integrales.
  • Tienen una acción antioxidante, gracias a que contienen clorofila.
  • Ejercen un efecto depurativo sobre el organismo, ayudando a eliminar metales pesados y otros tóxicos.

Tipos de algas comestibles

Aunque existen muchos más, estos son algunos de los tipos más habituales que podemos encontrarnos en las tiendas:

Algas de Mar

  • Dulse. Normalmente usada en ensaladas o sopas.
  • Ensalada de mar. Para tomar en guisos o sopas o para emplear triturada a modo de sazonador.
  • Espagueti de mar. Alga española ideal para tomar en ensaladas, con pasta o rebozada.
  • Nori. Se usa para envolver el sushi o tomar tostada sobre ensaladas y otros platos.
  • Kombu. Utilizada para preparar caldo “dashi” japonés o para añadir a guisos o ensaladas.
  • Wakame. Para ensaladas o para añadir a sopas y pucheros.

Algas de agua dulce

En este caso se trata de micro-algas. Se pueden encontrar en polvo (para añadir a “smoothies” y batidos) o en cápsulas, que se toman a modo de suplemento.

Las más populares son:

  • Chlorella
  • Spirulina

Precauciones en el consumo de algas.

Habiendo leído todas las propiedades beneficiosas que tienen las algas, no sería de extrañar que decidieras incluirlas regularmente en tu alimentación. No obstante, es conveniente que conozcas algunos aspectos con los que debes tener cuidado.

Precaución con el yodo

Las algas marinas contienen cantidades importantes de yodo. Este mineral, si bien es necesario para nuestro buen desarrollo, es dañino si se toma en exceso. Esto es porque puede interferir en la actividad normal de la tiroides. La dosis recomendada de yodo al día es de unos 0,2 miligramos, por lo que no deberías superar ese límite.

Como la cantidad de yodo varía de un tipo de alga a otra, lo mejor es que te guíes por la información nutricional que viene en el envase y que te informará aproximadamente la cantidad que estarás ingiriendo con cada 100 gramos. Ten en cuenta que las algas deshidratadas crecen mucho una vez remojadas, por lo que sólo precisarás usar una pequeña cantidad.

Si vas a consumirlas frecuentemente, es recomendable que no uses sal yodada. Con ambas fuentes, podrías acabar excediéndote en las cantidades recomendadas.

Las algas de agua dulce no plantean este problema, pues el yodo principalmente procede de la sal del agua de mar.

Metales pesados

Como comentado anteriormente, las algas son unas excelentes absorbedoras de todos los nutrientes y minerales que se encuentran en el agua. El inconveniente de esto es que, si viven en aguas contaminadas, también absorberán otras sustancias que pueden resultar dañinas para tu organismo. Las más problemáticas son el arsénico o los metales pesados como el mercurio, el plomo o el cadmio.

Para evitar este problema, es importante que cuando las adquieras sean siempre de fuentes confiables que las extraen de zonas no contaminadas o que las cultivan en aguas limpias. En este sentido, el sello de certificación ecológica siempre es una garantía adicional.

En resumen, se trata de que consumas algas de buena calidad y lo hagas siempre con moderación.

La polémica de la vitamina B12

En diversos círculos veganos y vegetarianos se ha sostenido, durante mucho tiempo, que las algas contienen vitamina B12. Como seguramente sabes, esta vitamina normalmente sólo se encuentra en alimentos de origen animal.

Sin embargo, ensayos con algunos tipos de algas parecen indicar que, aunque la vitamina está presente, no lo está en una forma biodisponible para los humanos o, en caso de estarlo, se trataría de cantidades irrelevantes.

Por lo tanto, si sigues una dieta vegetariana o vegana, no podrás prescindir de los suplementos de vitamina B12 a pesar de que consumas algas. No obstante, está pendiente que se realicen estudios más profundos sobre este tema y para más tipos de algas.

Atrévete a descubrir las algas

Con todas las propiedades que hemos visto que tienen, desde luego es una muy buena idea que les hagas un sitio en tu cocina. Esto es todavía más importante si tu dieta no es especialmente rica en nutrientes o tienes carencia de algún mineral como el hierro o el calcio.

Para estos casos, las algas pueden ser unas aliadas estupendas para aumentar el aporte de estas sustancias tan importantes para tu organismo.

No obstante, recuerda consumirlas siempre en pequeñas cantidades y asegúrate de que procedan de proveedores de confianza. En Bionsan tenemos algas ecológicas certificadas, que reúnen todas las garantías sanitarias y además se han obtenido de forma sostenible.

Anímate a probarlas en tus ensaladas, sopas o guisos y verás todo lo que pueden hacer por tu salud.

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