Los superalimentos están de moda. Cada día oyes hablar de uno nuevo, todavía más exótico, que hace sombra a los anteriores.

Pero para encontrar alimentos con características nutricionales excepcionales no es necesario que te desplaces a las lejanas selvas tropicales del Amazonas, ni que escales las cumbres del Himalaya.

De hecho, en tu propia cocina puedes encontrar auténticas «bombas de salud», a las que ni siquiera estás prestando la debida atención.

En este post te vamos a presentar 5 superalimentos mediterráneos excepcionales, que puedes conseguir fácilmente en cualquier supermercado.

Es más: Probablemente ya los tengas en casa.

Los 5 superalimentos mediterráneos olvidados

No lo vamos a negar. Es verdad que resulta muy «chic» prepararte un smoothie a base de extractos de bayas y frutos exóticos, que hasta hace poco ni conocías.

Sus sugerentes nombres como Açai, Camu Camu, Baobab o Lúcuma transmiten una cierta aura de misterio…

Si esto además va acompañado de una bonita historia, que cuenta que este fruto era el elixir de vida de los antiguos mayas, de las tribus del Amazonas o de los habitantes nómadas del desierto, su atractivo ya se hace irresistible.

Sin desmerecer sus méritos, no es menos cierto que también en nuestras latitudes contamos con nuestros propios superalimentos mediterráneos.

Y estos no tienen que nada tiene que envidiar a sus hermanos exóticos de ultramar, en lo que a beneficios para la salud se refiere.

De hecho, incluso vienen también con su historia. Sus asombrosas propiedades ya eran conocidas por muchos pueblos de la antigüedad. Desde persas a griegos, pasando por fenicios y romanos.

¿Pero cuáles son estas joyas de la corona de nuestra gastronomía, que están presentes en casi todas las cocinas?

Aquí te presentamos nuestros 5 superalimentos mediterráneos:

Ajo

Seguro que habrás oído hablar, en más de una ocasión, de las extraordinarias propiedades del ajo. De hecho, lleva usándose para fines medicinales desde hace milenios.

Sus cualidades excepcionales se deben a algunos compuestos orgánicos que contiene o segrega:

  • Alicina. Es una sustancia azufrada, que se libera cuando se corta o macha el diente de ajo. Se le atribuyen características antibióticas y antibacterianas, por lo que es recomendable para prevenir todo tipo de infecciones.
  • Miricetina y Quercetina. Son compuestos orgánicos del grupo de los llamados polifenoles, conocidos por sus efectos antioxidantes. Diferentes estudios de población han mostrado una clara asociación entre el consumo de ajo y la reducción del riesgo de padecer diversos tipos de cánceres. Los más importantes incluyen el de estómago, colon, esófago, páncreas y el de mama.

El ajo además te aporta cantidades nada despreciables de vitamina C y B6, así como fósforo, manganeso, hierro y potasio.

Para disfrutar de todos los beneficios del ajo, es importante que lo añadas hacia el final de la cocción y siempre partido o machacado. Esto es porque la alicina se libera sólo cuando se rompen sus fibras.

También puedes comerlo crudo, si tus compromisos sociales no te lo impiden. De lo contrario, siempre puedes optar por el ajo negro.

Este se obtiene mediante una fermentación a baja temperatura y tiene un sabor dulce y mucho más suave.

Almendras

El almendro es un árbol increíble. Es capaz de florecer en pleno mes de febrero, cuando todavía arrecian los temporales y el frío invernal.

Pero es la composición nutricional de su fruto, la almendra, lo que realmente impresiona. Por lo tanto, no podíamos dejar de incluirla en nuestra lista de superalimentos mediterráneos.

Sus grasas vegetales monoinsaturadas, son legendarias a la hora de prevenir los accidentes cardiovasculares.

Contiene fibra vegetal de alta calidad. Esta es el alimento favorito de las bacterias probióticas que viven en tu intestino y cumplen importantísimas funciones en tu organismo.

Las almendras además te proveen de importantes vitaminas y minerales. Con tan sólo 100 gramos, habrás cubierto una buena parte de tus necesidades diarias de muchos nutrientes:

  • Vitamina D y Biotina (B7): 160% de la cantidad diaria recomendada (CDR).
  • Riboflavina (B2): 63% de la CDR.
  • Fósforo: 79%.
  • Magnesio: 74%
  • Cobre: 72%.

Las almendras presentan además cantidades importantes de muchos otros minerales como Cinc, Calcio, Hierro y Potasio, así como de las vitaminas B1, B3, B9 (ácido fólico) y B6.

Pero lo realmente excepcional de las almendras es su alto contenido en fitoquímicos. Se trata de estas misteriosas sustancias que contienen algunas plantas y que últimamente están atrayendo mucho interés por sus beneficios para la salud.

En el caso de las almendras, estas sustancias son los fitoesteroles y los flavonoides.

Los primeros refuerzan el sistema inmune y ayudan al buen funcionamiento de tus células. Los segundos, regulan tu presión sanguínea y te pueden proteger contra los accidentes cardiovasculares, la osteoporosis y el incluso el cáncer.

Al ser frutos secos, las almendras son además una excelente fuente de energía. Así que no dudes en consumirlas con frecuencia.

almendras superalimento

Aceite de oliva virgen extra

Entre nuestros 5 superalimentos mediterráneos no podía faltar nuestro querido AOVE.

Es la base de nuestra saludable dieta mediterránea y uno de los responsables principales de que los países del sur de Europa tradicionalmente hayamos tenido una menor tasa de infartos.

Esto se debe a que está compuesto principalmente por ácidos grasos saludables, como el Omega 9, el Omega 3 y el Omega 6. También aporta vitaminas importantes, en especial vitamina K y E.

Pero lo realmente excepcional del aceite de oliva se esconde en sus polifenoles. Son compuestos aromáticos, presentes en pequeñas cantidades, y que le dan al aceite de oliva su sabor amargo y picante.

El más famoso de ellos es el oleocantal. Se trata de un potente antiinflamatorio, al que se le atribuyen efectos parecidos al ibuprofeno.

También contiene una gran cantidad de antioxidantes, fundamentales para combatir el envejecimiento, el cáncer y enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Pero no todos los aceites de oliva son ricos en polifenoles. Tendrás que elegir un AOVE, obtenido de aceitunas frescas, sanas y procesadas adecuadamente.

Son ideales los aceites verdes, de cosecha temprana. Notarás su calidad en su olor fresco y frutal, así como en su amargor y, sobre todo, su picor.

Muchos otros aceites de oliva, desgraciadamente, no están a la altura. Un proceso de elaboración poco cuidadoso o un almacenaje inadecuado los han oxidado y destruido sus polifenoles saludables.

Azafrán

Este popular condimento, obtenido de la flor del mismo nombre, se ha utilizado tradicionalmente para dar color a paellas y arroces.

Lamentablemente, debido a su alto precio, se ha vuelto común sustituirlo por colorante alimentario artificial.

Esto es un grave error, puesto que el también llamado «oro rojo» es uno de nuestros superalimentos mediterráneos más poderosos.

Nuevamente, su secreto está oculto en los famosos flavonoides. En este caso, se trata de dos carotenoides llamados crocina y crocentina. Son los responsables de su intenso color.

Otro compuesto orgánico que contiene es el azafrán es el safranal. En este este caso, es la sustancia que define su característico olor.

La sorprendente combinación entre todos ellos, hace que el azafrán se haya considerado desde la antigüedad como un remedio natural contra muchas enfermedades.

Destaca, sobre todo, por sus características antioxidantes y por ejercer de protector del sistema nervioso. Así, el azafrán es eficaz contra:

  • La depresión. Se le atribuye una efectividad similar a algunos medicamentos antidepresivos, pero sin sus peligrosos efectos secundarios.
  • Problemas de visión. Según algunos estudios científicos, puede prevenir enfermedades de la vista como la degeneración macular y la rinitis pigmentosa.
  • Problemas digestivos. Es anticonvulsivo y antiespasmódico, ayudando a calmar los dolores e irritaciones gastrointestinales.
  • Arteriosclerosis. Su gran poder antioxidante, ayuda a reducir la inflamación crónica en el cuerpo y a activar la circulación sanguínea.
  • Enfermedades neuronales. Al actuar como un neuroprotector, el azafrán puede ayudar a prevenir enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
  • Cáncer. En experimentos con animales, ha mostrado una clara acción antitumoral.

Además de lo anterior, el azafrán también contiene diferentes vitaminas (especialmente vitamina C y B6), así como hierro magnesio y potasio.

Tomillo

Esta hierba aromática es quizá el más versátil de nuestros superalimentos mediterráneos. Sin embargo, es también uno de los más ignorados.

Se da la paradoja que, mientras estás pagando una pequeña fortuna por superfoods exóticos, puedes estar literalmente pisoteando a uno de nuestros superalimentos domésticos más relevantes, cuando sales a dar un paseo por el campo.

Esto es un auténtico crimen, pues el tomillo tiene tantas propiedades que hace palidecer a muchos otros superfoods renombrados.

Su poder curativo se concentra principalmente en sus aceites esenciales, basados en polifenoles como el Timol y el Carvacrol. Estos compuestos tienen múltiples propiedades. Son antibacterianos, antiinflamatorios, expectorantes y descongestionantes.

El tomillo además se considera un antibiótico natural. Tanto es así que el Timol se ha utilizado exitosamente en el tratamiento de cepas de bacterias, en las cuales ya no respondían los antibióticos tradicionales.

Algunas de sus aplicaciones para la salud son:

  • Ayuda contra los resfriados y enfermedades respiratorias por su acción descongestionante.
  • Es eficaz contra las infecciones estomacales por su acción bactericida.
  • Hay indicios de que puede ayudar a prevenir el cáncer, por sus efectos antioxidantes y antitumorales.
  • Es útil en el tratamiento del acné y en todo tipo de enfermedades de la piel.
  • Puede prevenir las caries y la periodontitis.

El tomillo es además una buena fuente de vitamina K. Con una cucharadita de café, puedes cubrir hasta el 33% de tus necesidades diarias de la misma.

Contiene también algunos minerales en cantidades nada despreciables. Principalmente hierro, manganeso, calcio y cobre.

Así que no ignores a esta pequeña y, aparentemente insignificante, hierba aromática, que hace sombra muchos superalimentos que se anuncian a bombo y platillo.

Incorpora los superalimentos mediterráneos a tu dieta

Queda entonces bastante patente, que nuestros superalimentos autóctonos no tienen nada que envidiar a aquellos que se cultivan y obtienen en otras latitudes.

Y lo mejor: Están disponibles aquí mismo. Seguramente hasta los tienes ya en tu propia cocina.

Esperamos que gracias a este humilde post, los mirarás con un mayor respeto y quizás hasta con un con poquito de admiración.

Y, sobre todo, que empieces a incluirlos en tu dieta de forma habitual. Así podrás disfrutar de sus enormes beneficios para la salud.

¿Conoces otros superalimentos mediterráneos dignos de mención?

¡Entonces déjanos un comentario y cuéntanoslo!

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